Adarra

El Adarra (811m) ha sido durante milenios mudo testigo del asentamiento de las más viejas civilizaciones en este bonito rincón de Donostialdea. Muestra de ello es el rico patrimonio en forma de numerosísimos restos megalíticos que se esparcen por sus laderas. El ejemplo más representativo es el conjunto funerario del menhir y cromlech de Eteneta (Edad de Hierro), dotando a esta cota de una inquietante aureola de misterio. Además, ésta cota ofrece sorprendentes vistas tanto hacia el mar como hacia el interior de Gipuzkoa.

i173.photobucket.com

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• Por Basabi
Del aparcamiento del bar Basabi tomamos la pista hormigonada que sube al visible caserío de Aldapeta o Montefrío, de color blanco, tras el cual vemos la característica doble cima del Adarra.
Frente al caserío traspasamos una puerta de madera para seguir brevemente por un pequeño bosque de hayas y enlazar con una ancha pista que nos sube hasta el umbral de un bosque donde (¡ojo!) existe una bifurcación. Hemos de tomar por la izquierda, por un sendero muy pedregoso que llega a una cercana y visible puerta.

El único camino existente nos introduce en un pinar y, más adelante, en un precioso aunque breve hayedo.
• Arroyo de Sototxota
El sendero nos lleva sin pérdida a un magnífico rincón muy rocoso donde nos topamos con el arroyo de Sorotxota, de abundante y fresca agua. Cruzamos el arroyo y proseguimos el sendero que afronta un breve repecho.
Justo cuando éste cede (¡ojo!) hemos de abandonar el sendero y salir del hayedo por la derecha.
Salimos a terreno despejado para girar a la izquierda y seguir por unos metros un pequeño sendero que enseguida desaparece entre el argoma y los helechos.
Poco más adelante vemos a la izquierda la vecina cima del Aballari (600m).
• Ruda ascensión final
Tomando como referencia la rocosa cima del Adarra (derecha) iniciamos una penosa subida por la herbosa ladera, de hermosas vistas. Nos vamos a merendar de una tacada 300 metros de desnivel hasta la cima central.
Esta magnífica atalaya está presidida por un vértice geodésico, un buzón sin placa, un lauburu y otro buzón del S. Euskalduna de 1958. La vuelta a Basabi la realizaremos por otro camino para visitar el dolmen y cromlech de Eteneta, de la Edad de Hierro y cuyo estado de conservación es magnífico.

Para descender hasta el collado donde ubica el monumento funerario, hemos de bajar toda la ladera contraria a la que hemos subido hasta llegar al collado de Eteneta.
Tras la vista, y para retornar a Basabi sin tener que subir de nuevo a la cima, tomaremos el sendero que nace en las faldas del Adarra (a mano izquierda según miramos al monte desde el menhir). Este camino llega sin pérdida hasta donde él mismo desaparece a la altura de unas bonitas hayas y un pequeño claro. En ese punto (¡ojo!), torcer a la derecha para volver a internarnos al hayedo de subida y llegar al arroyo de Sorotxota para descender hasta el aparcamiento.

Ficha técnica

• Tiempo: 1h 20 min. de ascensión aproximada
• Edad: a partir de 10 años

• Dificultad: fácil

• Observaciones: bellos rincones, muy variados terrenos

Álvaro Moro

Leyenda

(Sansón: Tártalo/ Monte Buruntza, con sus crestas de rocas calizas cretácticas, es decir, de constitución completamente distinta al material de “Albarri”/ Aballa: honda/ Aballarri: piedra de la honda/ Saats: especie de sauce muy abundante en las faldas del monte Buruntza)
La leyenda con su transcripción literal del vasco dice así: “Sansón bien juan omentzan Buruntza mendia; ta galdetu omen tziyoten se in biartzun; da esan omen tziyen, arri bat bota bihar tzula Aranoko erriya txikitutzeko.
Saatz azal batekin iñ omentzun aballa arriyua botatzeko, ta asi omentzan pausuak ematen, indarra artzeko, aballan arriyoi zula bueltaka, Arano-aldea beira; baño, nola entzun ikusten anka nun jartze zun, ustez naiko indarra artu zun garayian, bitatzeakuanm aurreko anka jarri omentzun bei-simaur pillaten gañian, ta, irristatu omentzan, da arriya eroi omentzan birian, Aerre- mendiko egalian, ta orreatik deitzen zayo Abailarri”
“Dicen que una vez Sansón fue al monte Burutza, y le preguntaron qué iba a hacer, contestándoles que iba a tirar una piedra al pueblo de Arano para destrozarlo.
Con la corteza de un sauce hizo una honda para tirar la piedra y empezó a dar pasos para tomar impulso, dando vueltas con la piedra en la honda mirando hacia Arano; pero como no veía donde ponía su pie, al lanzarla puso el pie de adelante sobre un montón de excremento, resbalándose, y cayó la piedra en su trayectoria en la falda del monte Adarra, por lo cual se le llama aquella Aballarri”.
http://www.euskomedia.org

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