Sierra de Lokiz

En la zona meridional de Nafarroa, a pocos kilómetros de Lizarra se yergue una alta sierra, la sierra de Lokiz. Si bien no tan famosa como su vecina del Norte, Urbasa, guarda en su seno multitud de detalles sorprendentes. No hablamos de una sierra con grandes hayedos y pastizales, más bien comienza a ser un poco mediterránea, mayormente debido a la explotación de la madera en el carboneo y a la tala indiscriminada.

em.luberri.net

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Este alto pedestal tan cercano a Lizarra y su camino de Santiago, no es sólo un punto de referencia sino que la devoción del valle se ve culminada en la gran ermita de Santiago de Lokiz, la cual no es la única del macizo, pues existen varias como San Cosme, San Cristóbal…

Esta ermita de Santiago tiene unas características muy especiales, antiguamente estaba bajo la advocación de San Cucufate y durante 700 años ha servido de refugio y lugar de culto a buena parte de los vecinos. Además, en este lugar se reunían los alcaldes de los pueblos cercanos (25 pueblos) para decidir la utilización del tesoro común; la sierra.
El recorrido parte de Ganuza y toma altura por el puerto nuevo. Una preciosa calzada ya en estado un poco lamentable remonta los últimos contrafuertes. Una vez arriba, por una pista ancha se llega con facilidad a la ermita de Santiago de Lokiz (Sur).
Para completar el recorrido es necesario retroceder, mirar hacia el Norte y decidir si pateamos por la sencilla pista que toma la dirección del puerto de Aramendia y que pasa muy cerca de Zarzaleta, o continuamos por la cresta con algunas dificultades sobre todo debidas al matorral abajo.
De cualquiera de las formas alcanzamos el Zarzaleta (1.114 mtrs.) que no es más que una pequeña elevación sobre el conjunto de la sierra. Desde allí tomar el camino que baja por el puerto de Aramendia es cuestión de 10 minutos, para terminar volviendo al punto de partida bajo la atenta mirada de los paredones rocosos.
Se puede complementar el recorrido con el pase por las ermitas de San Cristóbal y San Cosme (9 horas).
La visita es más agradecida por el cresterío, especialmente en las cercanías del puerto viejo.

No hay agua. El tiempo total es de 3 horas y media a 4 horas y media.

Tomi eta Pepelu

Leyenda

El pastoreo en la sierra de Lokiz ha tenido una gran importancia desde tiempos remotos y el agua en la zona ha sido siempre escasa. Por eso los pastores siempre han mimado el agua que mana de las diferentes fuentes que salen de las entrañas de la sierra. Cuentan los ancestros que los pastores solían hacer ciertas grietas en las ramas y troncos de las hayas de la sierra, llamadas “caúcos”, para que así guardaran algunos centímetros cúbicos de agua para beber en caso de necesidad. Pero si había una fuente que cuidaban con mimo, esa era la fuente de Los Nenes, de la que todos conocían su existencia desde antaño debido a la capacidad milagrosa que tenía su agua.
Cuenta la leyenda que un pastor que cuidaba su rebaño de ovejas en la sierra, buscó refugio cerca de la fuente para pasar la noche. Su tristeza por no poder tener un vástago con su mujer era tal, que le desvelaba el sueño. A media noche, fruto del cansancio, cayó en un sueño profundo, en el que de forma repetida una voz le decía que llenara su morral de agua de la fuente y se la diera a beber a su mujer. A la mañana siguiente, siguiendo el consejo del sueño, recogió el agua de la fuente y bajó al pueblo para dársela de beber a su mujer.
Al poco tiempo, la mujer del pastor quedó encinta y dio a luz a un precioso vástago. El pastor, lleno de felicidad, bautizó a la fuente como la Fuente de los Nenes, y corrió la voz por el valle de lo milagrosa que era el agua. Desde entonces los pastores de la sierra se han afanado por cuidar la fuente, con tablones y piedras protegiendo el pequeño hilo de agua a fin de evitar que las aves u otros animales ensuciaran el agua, y ésta perdiera su poder milagroso.
No muy lejos de Lokiz, se encuentra la sierra de Codés, en la que el pastoreo también ha tenido una gran importancia desde tiempos remotos. Desde el pueblo de Codés hacia el collado de La Llana, se pueden ver dos grandes peñas que reciben el nombre de Peñas de los dos Cencerros. Cuenta una leyenda popular que el nombre de esas peñas proviene de una apuesta entre dos pastores. Dicen que estando un pastor con sus compañeros en el collado de La Llana, apostó dos cencerros a que era capaz de subir a una de las cimas. Los otros pastores lo tildaron de loco y no le hicieron caso, salvo uno de ellos, con el que mantenía una gran rivalidad, según cuentan, desde niños.
Aceptada la apuesta, el pastor comenzó a trepar por el empinado risco, sin más ayuda que sus propias manos. Según subía la peña, el pastor comenzó a ver la dificultad de la apuesta y a sufrir el vértigo por la altura. Presa del miedo que le suponía la ascensión, invocó a la Virgen de Codés en busca de ayuda: “Virgen de Codés, ¡asísteme! que no voy a subir más veces, Virgen de Codés, ¡asísteme! que no voy a subir más veces”. Al instante el pastor se vio con fuerzas para llegar a la cumbre, mientras que sus compañeros, dada la tardanza de la salida, creían que había muerto. Desde lo alto de la peña saludó al resto de los pastores, mostrando así su hazaña. Y a partir de entonces, fruto de la apuesta, las dos peñas comenzaron a llamarse Peñas de los dos Cencerros. Cuentan también los lugareños, que tras la apuesta, ni el pastor ni ninguna persona más del pueblo se atrevieron a trepar por las paredes de las peñas.
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