Aizkorri

Todos conocemos y reconocemos la sierra de Aizkorri. En esos viajes que nos llevan por tierras alavesas y navarras hemos aprendido a distinguir, en la distancia, la silueta familiar de la cresta calcárea, compacta, señorial, donde se encuentran las cotas más altas de la Comunidad Autónoma Vasca.

em.luberri.net

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También hemos sabido de las tradiciones e historias mitológicas que vuelan por sus cumbres, o que unen a esta sierra con el Duranguesado, como es el caso de la leyenda de Mari, la bruja viajera.
Y a muchos se nos hacen familiares los nombres de Aketegi, Aitxuri, Aizkorri, Aratz, Túnel de San Adrián…, todos al este de la incomparable extensión de praderas, ovejas latxas y txabolas que se juntan y viven y dan vida en Urbía, donde a buen seguro, habremos degustado alguna vez una siesta, acariciados por el sol, casi siempre suave, y el rumor del viento en la gran cresta…
Pero hay otro Aizkorri… dentro de la grandeza de esta sierra que se extiende desde Arretxabaleta hasta Altsasu, hay muchísimos paisajes, cumbres, lugares ocultos, pueblos y txabolas que merece la pena conocer. Ahora bien, si queremos sentir el vértigo de las más altas cotas, y la gran cresta presta nos es ya conocida, tenemos una réplica de ésta justo al lado.

Naciendo casi en Oñati, y estirándonos como una gran espina dorsal de NO a SE, se encuentra esta parte de la gran cadena central de Aizkorri. Y a ella nos vamos… Partiendo del Santuario de Arantzazu, justo por detrás del Seminario, parte un camino que se va elevando rápidamente y sirve para poner a tono las piernas. Pronto, al llegar a la bajada de Duru, nos desviamos claramente al Norte, dejando a la derecha la senda (preciosa, inimaginable) que lleva hasta los rasos de Eskista y más allá, hasta la campa de Urbía.
Tendréis que decidir entre coger la ancha pista, apta para todo tipo de bestias, y ciertamente cómoda; o tirar directamente, acariciando la fina hierba que se desparrama por toda la falda del Gorgomendi, que es adonde, vayáis por donde vayáis, iréis a parar.
Debajo de la cima del Gorgomendi, por el otro lado, se encuentra la sima de Gaizto-Zulo, donde según la tradición, vivía Mari. Allí, en la cima (1248), estaréis debajo de la enorme cruz de Aloña, y os situaréis en el inicio de la larguísima cresta de unos 8 km. que llega hasta el Aizkorri. Pero hoy nos contentaremos con un poquito nada más.
Del Gorgomendi iréis saltando de cima en cima. Primero el Botreaitz (1325) y, a continuación, el más altivo y sugerente pico de esta parte de la cresta: el Akaitz. Desde sus 1315 mts. podréis admirar todo el camino que os queda por recorrer, y que se presenta en diferentes perspectivas a cada momento.
La huída de la cresta es factible en todo momento, simplemente tirando hacia abajo, en dirección Sur. Ahora bien, puede ser un poco dura para los tobillos debido a la formación caliza que inunda todo Aizkorri. Por eso, y si queréis tener un descenso más cómodo, lo mejor es ir hasta el collado de Biozkornia, que está justo después de la cima de Arriurdin, fácil de distinguir por el original “pintxo” que despunta en su cenit.
La bajado por los rasos de Eskista hasta Arantzazu es evidente. Sin embargo si algo sugerente tiene Aizkorri es que, dependiendo de la meteorología y de las propias fuerzas, uno puede alargar o acortar la jornada cuando le venga en gana. Nosotros nos hemos apeado tras Arriurdin, porque no hay que contarlo todo…, pero más allá siguiendo la cresta, están Artzanburu, Aizkorgain.. y, Arbelaitz, Aitxuri, Aketegi…
La sierra de Aizkorri no presenta dificultades, a no ser una repentina niebla o el no medir bien las fuerzas; pero a través de sus innumerables cotas (de las cuales muchas están sin bautizar, o han sido despojadas de su nombre), os descubriréis saltando, brincando de cima en cima y con el viento suave, permanentemente sobre vosotros.
Entrad a conocer los secretos de esta sierra grande y pequeña, solitaria y bulliciosa, amable y dura; pero… nuestra.

Notas

El horario desde Arantzazu hasta Arriurdin y vuelta al santuario os puede llevar de 4 a 5 horas, siempre dependiendo de hasta dónde vayáis, los rodeos que deis, o las cotas subsidiarias que queráis visitar.

Tomi eta Pepelu

Leyenda

Zerainen Euzkita izenez ezaguna den baserri bat bada.
Ikaragarrizko erauntsia altxatu zen egun batean, amak alaba ganbarako leihoak ixtera bidali zuen.
Alabak ez zuen amaren agindua bete nahi izan.
Orduan amak hori ikusirik, maldizio bat bota zuen deabruek eraman zezatela eskatuz.
Alaba leihoak ixtera igo zen azkenik, baina ez zen inoiz gehiago jeitsi, Deabruak eraman baitzuen.
Egun horretatik aurrera toki batetik bestera inon geratu ezinik dabil. Batzuetan Aizkorrin ikusten zaio, eta beste batzuetan, Aralarren edota Anboton.
Aizkorrin zegoela, ahari bat eraman zuen kobara.
Artzainak aharia itzul ziezaien eskatzera joan ziren.
Bisitak iraun zuen bitartean, alaba ahariaren gainean zegoen eserita,  gazte batek orrazten zuela.
Artzainek aharia berreskuratzea lortu zuten gainean zeramaten argizari bedeinkatuari esker.

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