Untzillaitz

Es una torre caliza defendida por desplomes, canales y pedreras por sus cuatros costados que se eleva sobre el barranco de Mañaria. La cresta Untzillaitz y Kurutzeta (927 metros), rodeada de canales y pedrizas, es una de las ascensiones más duras de Bizkaia, tanto por desnivel desde el valle hasta la cima (740 metros), como por lo exigente de sus rampas que no dejan ni un solo momento de respiro.

blog10Esta gran torre de piedra también encierra mucho peligro. Salvo por la ruta normal, el resto de vías de ascensión son expuestas y por tanto desaconsejables para los aventureros inexpertos. Desde el alto se divisan todas las cimas del Duranguesado, con los vecinos Arrietabaso, Kanpantorreta y Mugarra justo en frente. Las gigantescas canteras de Mañaria rompen sin embargo el encanto de la excursión. El camino más seguro para llegar al alto de Untzillaitz es el de Mañaria. Hay otras rutas que parten de Atxarte, el collado de Elosu y la ermita de San Martín, también en Mañaria, pero no son aconsejables.

Las marcas amarillas de PR sobre una tapia, junto a la carretera, señalan el inicio de la ascensión. La pista asfaltada gana metros con rapidez hasta un caserío (10´). Las marcas blancas y amarillas pintadas sobre una piedra bajo un laurel nos indican la ruta correcta. El camino es ahora de cemento, pero la pendiente sigue igual de fuerte hasta llegar a un rellano. Allí un camino, ahora de tierra, sube en línea recta hasta llegar a una chabola ruinosa (16´), que se encuentra en el lindero de un pinar.
La ruta no nos da ningún respiro. Hay que remontar entre los pinos por una posta muy pendiente, hasta volver a tropezar con las marcas (23´). Un cairn izquierdo nos indica que debemos decir adiós al PR, que continúa por la derecha. Tras una nueva subida muy exigente llegamos a un nuevo montón de piedras (30´). Ahora es una marca roja la que señala el camino.
Una cuesta que se hace interminable remonta por el medio de un hayal, que con lluvia es un barrizal muy fatigoso. Las raíces sirven de escalones para llegar a unas encinas que nos conducen, tras un corto llaneo (el único de toda la excursión) al collado de Oraieta (40´). Hay una buena vista sobre el Mugarra e Izurza.
Cruzamos el collado y pasamos a la vertiente de Izurza. Una marca roja (derecha) nos indica el sendero a seguir. Pasa bajo la pared y nos obliga a realizar un gran esfuerzo debido a su extremada pendiente. Al rato de patear (1h, 05´), alcanzamos un rellano herboso, desde donde se divisan las hayas desperdigadas que se encuentran bajo la arista cimera. El resto es remontar por una trocha estrecha entre piedras, hasta llegar al punto más alto del macizo de Untzillaitz (1h, 25´).

La cumbre es muy estrecha, venteada y está coronada por un buzón del Tabira. Indica 941 metros de altura, frente a los 936 del catastral. Una pequeña placa recuerda a un montañero fallecido en 1972. La vista de todos los montes del Duranguesado es perfecta. Destaca por su altura el Anboto.
Es aconsejable bajar por la ruta subida. Exige mucha concentración y doble esfuerzo en las piernas. Hay que prestar atención a no soltar piedras. Se convierten en peligrosos proyectiles para el resto de los montañeros que siguen el camino normal.
La excursión se puede realizar en 2h, 40´, sin contar con el rato de descanso en la cima. La cima del Kurutzeta no aporta nada, y la travesía a la punta de Saúco es muy bonita, pero exige buenos principios montañeros.

Ficha técnica:

Tiempo estimado: 3h
Dificultad: muy alta, sobre todo con lluvia o niebla. Precaución en el recorrido de la crestería. Peligroso el descenso hacia Atxarte por la Diagonal.
Época: primavera, verano
Edad recomendada: mayores de 18 años

Álvaro Moro

Leyenda

Se encuentran también topónimos en el entorno de algunas ermitas que hacen referencias a  gentiles. En las faldas de la peña Untzillaitz antes aludida pero esta vez en la vertiente de Mañaria, existe una cueva que la tradición popular ha considerado que fue en otro tiempo morada de gentiles. Junto a esta cueva existen unas piedras denominadas jentillarriak/ piedras de los gentiles y un lugar denominado jentilen bola tokixe/ carrejo de los gentiles. Es en este lugar, junto a la cueva, donde se erigió en pleno descampado, una ermita que actualmente está bajo la advocación de San Martín de Torus. Curiosamente, esta ermita conserva un bajorrelieve en piedra que representa a los Santos Emeterio y Celedonio, mártires cristianos de Calahorra del siglo IV.

http://www.euskomedia.org

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