Toloño

Parece que ya no hay nada nuevo que descubrir. Que todo esta explorado, catalogado y visto. Pero seguramente, hay muchos rincones cerca de donde vivimos que son tesoros, que no conocemos. Como Toloño. Vamos a descubrir, ¿te apuntas?

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Esta zona se encuentra en la transición entre dos climas, el tipo Atlántico húmedo y el mediterráneo con tendencia seca. Así, el mosaico forestal y la fauna quedan constituidas por estas consecuencias.
La variedad de bosques que cubren gran parte del territorio es el resultado de esas condiciones particulares que marcan la transición entre los dos climas. La Sierra de Toloño es una alineación montañosa de dirección W – E, constituyendo una barrera natural que determina notables diferencias entre las laderas Norte y Sur.

Los vientos dominantes soplan del NW, el aire cargado de humedad asciende por las umbrías, generando precipitaciones y nieblas, lo que proporciona un lugar apropiado para hayedos. En las solanas, el aire desciende descargado de humedad lo que determina la aparición de encinas o carrascas. Coexisten así en la zona dos tipos de vegetación, una de carácter oceánico y otra del tipo mediterráneo.

Itinerarios de interés (os recomiendo un mapa de la zona para ir encontrando los picos y pueblos):

1.- Cara norte del Pico Toloño
Desde Pipaón se asciende al Puerto de Rivas y desde aquí al Toloño, durante el recorrido pueden verse rapaces como el Águila real. En el pueblo de Pipaón existen varios museos, que nos muestran como vivía la gente cuando no existían los coches, ni la tele, ni las comodidades que ahora apenas podemos prescindir de ellas, merece la pena.
2.- De Pipaón al Puerto de Herrera y cuevas de San León.
Por una pista que nace de Pipaón se puede ascender al puerto de Herrera. La pista atraviesa un hayedo y conduce a un refugio de montaña, situado a media ladera. Finalmente en el puerto de Herrera, tendremos unas mesas y fuente para almorzar, junto al merendero, subiendo unas escaleras, ascenderemos al San León, donde se sitúa una bonita cueva, donde podremos practicar espeleología.
3.- De Pipaón a Lagrán.
Unas marcas rajas y blancas de GR, nos unirán ambos pueblos, por una pista, que transcurre por hayedos, y quejigales.
4.- De Cripan hacia Puerto Nuevo.
A la salida de Cripan nace una pista
hacia el Norte, en dirección a los contrafuertes de la Sierra de Toloño. Al ascender observaremos la vegetación del lado sur, bosques mediterráneos, y al llegar a Puerto Nuevo, admiraremos las vistas de dos vertientes y parte del cordal de la Sierra. También podemos ascender al San Tirso.
5.- Puerto de la Horca – Peña Alta
Ascensión al Peña Alta (1245), por toda la cresta, que al final se vuelve un poco aérea, pero muy bonita.
6.- Santuario de Kodes – Yoar
Pasar por las grandes piedras de Kodes y ascender al Yoar, es un recorrido que transcurre por tierras Navarras. Es interesante, si vamos en autobús, hacer una travesía y acabar en Santa Cruz de Campezo.
7.- Cualquiera.
Coge un mapa de la zona (los del ejercito o los mapa de Javier Malo, en concreto el B-27), un libro y observarás miles de itinerarios. También en los pueblos existen casas para realizar campamentos y salidas de fin de semana.

Joni Galera

Leyenda

El Santuario de “Nuestra Señora de Toloño” se destruyó en 1835.
No deja de ser curioso que el monasterio se erigiese en tan curioso lugar, a unos mil metros de altura sobre el nivel del mar y tan aislado de las poblaciones más cercanas. Muchas de las pistas forestales de esta maravillosa sierra son antiguas calzadas romanas que pico y pala en mano, los romanos construyeron a través de grandes moles de piedra. Estas calzadas que han sobrevivido a los años, pueden ser las que llevaron a los monjes Jerónimos en el siglo XIV a establecerse en lo alto del Toloño. El monasterio fue de estilo gótico y aún hoy en día es posible ver varios de los arcos ojivales que formaban los muros del templo.
Es curioso pasear y encontrarte en el suelo piedras que antaño formaron parte de los frisos o arcos del monasterio. Estos monjes también se establecieron en la localidad de Labastida donde tenían una granja, la Granja de Remelluri, donde realizaban labores de labranza. En el siglo XV los monjes abandonaron el monasterio aunque gracias a ermitaños, se mantiene en pie hasta el siglo XIX que es destrozado por las guerras carlistas. El conocer ésta información y haber visto el lugar donde se erigió el monasterio, me hace preguntarme qué llevaría a estos monjes a construir un monasterio en un lugar tan aislado y extremo, de tan difícil acceso y tan alejado de las poblaciones. Quizás la meditación, quizás el miedo a otra invasión musulmana… es algo que permanecerá enterrado entre las ruinas de este encantado lugar.

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