Ogoño

Para la ascensión a este monte nos trasladamos a la localidad vizcaína de Elantxobe.
A la entrada del pueblo, en una pequeña plaza y sobre el mirador que domina el puerto, sale a la izquierda, la calle Mayor, típica calle de pavimento empedrado, que asciende rápidamente describiendo continuas curvas por la empinada ladera, hasta llegar al cementerio.
Desde aquí se sigue un camino que discurre junto a la tapia, hasta llegar a lo alto de una loma donde gira a la derecha. Más adelante otros dos caminos confluyen en éste.

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Continuamos por el primitivo hasta llegar a una casa situada a la izquierda; aquí se abandona para volver a la derecha y atravesar un espacio cubierto de hierba y enlazar unos 25 m. Con un sendero poco claro que se dirige a la llanada de la izquierda. Al llegar a ésta, el sendero se orienta a la derecha, en dirección a un gran bloque de roca que forma la cumbre.
El terreno es muy abrupto y las rocas están surcadas por profundas grietas. Por la arista de roca se llega a la cumbre.

Horario aproximado
Elantxobe
Cementerio… 12 min
Casa………….. 25 min
Cima ………… 40 min

José Sampedro “Everest”

Leyenda

La isla de Izaro es un pedazo de tierra (675 metros por 150) que emerge del Cantábrico frente a Bermeo y Mundaka. Aparte de su importancia como colonia de aves marinas (gaviotas, paíños, garcetas y cormoranes) y como parte de la reserva de la biosfera de Urdaibai, el islote no tiene mayor relevancia. Acogió durante siglos a una comunidad de frailes franciscanos, que recibía visitas de reyes, y en el XIX se arrendaron sus tierras para el pastoreo, con la curiosa estampa del pastor que navegaba una milla y media de mar con su rebaño.
Aquí podría acabar toda la historia. Pero resulta que Izaro ha protagonizado unos cuantos episodios bastante curiosos. Repasemos tres de ellos. Primero: en septiembre de 1596, el convento franciscano sufrió el ataque del pirata Drake, quien destruyó parte del edificio, mutiló algunas imágenes sagradas y obligó a bailar desnudos a los frailes. Segundo: años más tarde, la isla se vio envuelta en disputas territoriales entre Bermeo y Mundaka, que se jugaron la propiedad en una regata hasta Izaro; ganaron los bermeanos, dueños del terreno desde entonces. Tercero: para conmemorar aquella famosa regata, todos los 22 de julio se celebran las bulliciosas fiestas de las Magdalenas en Elantxobe, el tercer pueblo en discordia, que se retiró de la disputa y aceptó ejercer de árbitro. Estos tres episodios tienen algo en común: son leyendas tan populares como falsas. En ellas hay mentiras, medias verdades y puros despropósitos.(…)
http://www.diariovasco.com

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