Itxina

Érase una vez un lugar recóndito escondido entre montañas, oculto en el más recóndito de los macizos montañosos. Estaba tan escondido que muy pocos eran los que osaban pasar por allí, y muchos menos cuando caía el sol. Su paisaje era de roca, y estaba plagado de simas, cuevas y niebla; era el reino de la niebla, de la noche y de los seres de otros tiempos, era la morada de Mari cuando no estaba en su cueva del Amboto, era la vuelta a una edad ya pasada, casi olvidada,  a la raíz de nuestra prehistoria… era Itxina.

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Nuestra mente esta llena de cuentos y leyendas sobre sitios increíbles y seres extraordinarios, pocas veces tenemos la suerte de hacer nuestros sueños realidad y caminar por estos lugares, pero si hay un sitio que cumpla con estos requisitos ese sin duda es Itxina. Situado al NO del macizo del Gorbea posee la belleza y grandiosidad del paraje más intrincado y recóndito de Bizkaia, tiene un interés montañero importante y destaca entre las regiones naturales más puras de Euskal Herria. Partiremos del barrio de Urigoiti, perteneciente al municipio de Orozko. Desde aquí, la vista del flanco Oeste de ltxina es espléndida, destacándose Aitzkorrigain y los Atxak. Vamos a acceder a ltxina por el paso de Atxaragun, una horcada que se aprecia a la derecha de Aitzkorrigain y que, a pesar del aspecto abrupto de la pared, se alcanza sin demasiada dificultad, pero por terreno muy inclinado, sobre todo en la parte superior, donde hay que pasar por un corredor herboso, donde nos tendremos que agarrar a las hierbas para superarlo. Pasando el pueblo de Urigoiti  encontraremos un par de parkings. El segundo, posee unas mesas y una fuente. Este camino coincide con el que va hacia Pagomakurre, hasta pasar un pinar. Justo al pasar un cercado y admirando las magníficas agujas de los Atxas, nos desviaremos hacia la derecha (S) y seguimos la senda que pronto enlaza con un amplio camino que nos conduce hasta la fuente de Aldabide (720m), al pie de los Atxas. Comenzamos a rodear la pared Oeste de ltxina, y al encontrarnos en la vertical del paso de Atxaragun ascendemos en línea recta hacia él. La ruta hasta el paso está marcada por cairns y antiguas trazas de pintura roja. Ayudándonos a veces con las manos llegamos a Atxaragun (1.042 m). Si miramos hacia el interior de ltxina apreciamos la cresta que rodea el macizo: desde aquí se despliega recortada y afilada hasta Altipitatz (dch.Sur) (1.172m), suavizándose en lpergorta (1.235 m) para dar un rodeo y elevarse en Gorosteta (1.262m) y Lekanda (1.304 m) y acabando en Aitzkorrigain (1.090 m), a nuestra espalda (izq.Norte). A esta cumbre que tenemos a nuestra izquierda, ascenderemos en unos siete minutos después de atravesar una pequeña hoya. Por la línea de cresta y siguiendo las señalizaciones de los cairn, alcanzaremos la cumbre de Urtutxe (1.091m). Poco después dejaremos la línea de cresta, tomando el incierto pero señalizado sendero que comienza a descender. Al cabo de una media hora llegaremos a una bifurcación, justo al lado de las ruinas de una vieja chabola. Cogeremos el sendero de la derecha, señalizado con pintura roja, llegando en unos diez minutos a la imponente boca de la cueva de Supelegor, en el muro norte de la gran hoya de Axlaor Trokea. Esta es la mítica cueva morada de la diosa Mari y de sus servidores, las lamias, brujas y diablos que según cuentan, hacen su aparición en forma de buitres. Seguiremos el recorrido retrocediendo al lugar por donde habíamos entrado en Axlaor Trokea, al otro lado de la cueva. A la izquierda veremos el camino que nos trajo hasta la hoya, pero que dejaremos cogiendo un tímido sendero que sigue en la misma dirección que hemos traído desde la cueva. En unos diez minutos entraremos en Arko Atxa. Con apariencia de cueva, no es sino un hermoso túnel que discurre bajo las rocas. Al salir del mismo daremos con una enorme hoyada y con un paisaje salvaje y de gran belleza. Volviendo sobre nuestros pasos cogeremos el sendero hacia la bifurcación que, según hemos visto, está junto a las ruinas de una chabola. Aquí seguiremos por el sendero de la derecha. Después de un fuerte repecho y en un cuarto de hora encontramos otra bifurcación. Cogiendo esta vez el de la izquierda, descendente al principio, nos encaminaremos hacia el ojo de Atxulaur. Atravesando este espectacular ojo natural, salimos de Itxina y descendemos hasta el camino que hacia la derecha conduce a Pagomakurre y hacia la izquierda baja hasta Urigoiti. Para finalizar el recorrido seguimos por la izquierda bajo la vista de las Atxas que parecen saludarnos camino de Urigoiti. Ficha técnica Dirigido a: trebeak Nivel de dificultad: medio-alto Tiempo estimado: 6 horas Sugerencias: evitar la subida con niebla (peligro alto de perderse) o con lluvia. La época ideal para subir es la primavera o principios de otoño Joni Galera

Leyenda

La Señora de Anboto indica en Supelegor, cómo echar a andar la rueda de la ferrería de Olarte. Hicieron una ferrería en Olarte, debajo de Urigoiti. Hasta entonces, no había ni fábricas ni nada. Y como allí había mineral para hacer hierro o algo así, construyeron una ferrería. En el lugar de la ferrería, colocaron una rueda descomunal, de madera, para hacer funcionar aquella. Pero cuando quisieron comenzar a trabajar y echar a andar la rueda, no pudieron. Y alguien les dijo: -Si queréis echar a andar esa rueda, por si acaso, deberíais ir a hacerle una consulta a la Señora de Anboto. Y como el dueño, seguramente un gran propietario, tenía miedo, envió un arrendatario. Este fue a la cueva de Supelegor, a donde la Señora de Anboto y dicen que ésta tenía junto a sí un ternero, tumbado y que ella estaba lulando; dijo el arrendatario: -Aquí estoy. -Qué me traes?- le contestó -Vengo a consultar –le dijo- Fulano, ese de Olarte –sería un señor importante, el dueño- ha construído una ferrería y no puede hacer andar la rueda y alguien le ha dicho que consulte con la Señora de Anboto. Ésta le contestó: -Si queréis mover esa rueda, id a donde Fulano, superior de tal convento y él os dirá lo que tenéis que hacer. Porque esa rueda está sin bendecir -¿acaso no se bendicen las fabricas y los automóviles y los barcos?- y la rueda no puede moverse porque un demonio la tiene retenida. Y le dio a beber un vaso lleno de sidra. Según una antigua creencia, en los pozos de los manantiales había serpientes peludas y a uno que bebió agua, con pelos y todos, se le formó luego una serpiente dentro y de allí vino luego la costumbre de decir “Jesús” en el momento de beber. Porque, si se dice “Jesús”, no se forma la serpiente. Puede que sea verdad ¿no?… Se cuentan cosas así y… El otro bebió la sidra y, como tenía costumbre de decir “Jesús”, lo hizo y dejó el vaso. La Señora le dijo: -Llévate el vaso, porque si antes ya me hacía sufrir, ahora mucho más, al decir tu “Jesús” y bendecirlo. Fueron a donde el Superior del convento y éste vino, se puso la estola, se revistió sus ropas y comenzó a echar la bendición. Y con un terrible ¡tu-rru-mu-tu!, aquella enorme rueda comenzó a dar vueltas. Todos estaban aterrados y el Superior les decía: ¡No os asustéis, no os asustéis, no os asustéis…! Dicen que, con un último estruendo, el demonio se marchó de allí y el Superior les dijo: -¿Ya veis? Si la hubierais bendecido antes, en el momento de comenzar a trabajar, se habría movido bien. Pero bueno, ahora ya podéis seguir, porque lo que la paralizaba antes era el demonio. Puede ser que esas cosas sean verdad, ¿no?. Mira, los que no quieran creerlo, allí tienen, en Olarte los restos de la antigua ferrería, las piedras: Busquen su significado.

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